VOCES Y MIRADAS DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS DE ANTIOQUIA
Edinson Arroyo y Andrés Salazar
Parque Biblioteca Presbítero José Luis Arroyave, San Javier
Introducción
Bienvenidos a esta exposición fotográfica y sonora que invita a sumergirse en la profundidad cultural y la autenticidad de seis distintos pueblos indígenas del territorio antioqueño: Emberá Chami, Embera Dobida, Nutabe, Eyabida, Gunadule y Senú.
A lo largo de un extenso recorrido por estas comunidades, hemos tenido el privilegio de explorar sus estilos de vida, costumbres y tradiciones, descubriendo la riqueza de su herencia cultural. Cada fotografía y sonido capturados en este viaje nos ofrecen una ventana a la esencia misma de estos pueblos. Esta experiencia ha sido más que un simple viaje; ha sido un encuentro revelador que nos ha permitido comprender la vital importancia de preservar y valorar estas comunidades indígenas, que son guardianes de conocimientos ancestrales y pilares fundamentales de la diversidad cultural de Antioquia.
En la exposición, cada pueblo indígena cuenta con un espacio propio, compuesto por una serie fotográfica que presenta momentos significativos de la cotidianidad, del entorno natural y las prácticas tradicionales; un dispositivo con sonidos tomados de sus prácticas y entorno; y un micro documental habilitado a través de un código QR, que profundiza sobre la historia, luchas y expresiones culturales de cada comunidad. Una experiencia inmersiva en la vida, tradiciones y paisajes de estos pueblos, ofreciendo una conexión profunda con su identidad cultural.
A través de esta exposición fotográfica y sonora, buscamos no solo promover la apreciación de la cultura y la belleza de estos pueblos indígenas, sino también fomentar el respeto, la comprensión y el reconocimiento de su invaluable contribución a la cultura del departamento y del país. Aspiramos a que los espectadores se conecten emocionalmente con estas comunidades y salgan con una mayor conciencia y aprecio por su legado y su forma de vida.
Una provocación
A continuación, te compartimos algunas de las fotografías que componen la exposición para que te animes a visitarla de manera física.
Embera Chamí
(Indígena del Maíz).
Resguardo Indígena: Marcelino Tascon.
Ubicación: Municipio de Valparaíso.
El resguardo constituye un espacio fundamental para la vida del pueblo, allí se mantienen y transmiten los conocimientos propios, se fortalece su identidad cultural y garantiza la continuidad de sus saberes ancestrales, lenguas, prácticas tradicionales y agrícolas, la relación espiritual con el territorio y la naturaleza manteniendo viva una forma de vida profundamente ligada al maíz, a la tierra y a la memoria de sus mayores. La vida colectiva se orienta a través de sus autoridades tradicionales y del cabildo indígena, que lidera los procesos de gobierno propio, la toma de decisiones y la defensa del territorio. De igual manera, tiene un papel central el Consejo de Jaibanás, conformado por los sabedores espirituales de la comunidad. Los jaibanás son médicos tradicionales y guías espirituales encargados de mantener el equilibrio entre el mundo material y el mundo espiritual, realizan ceremonias de sanación, protegen a la comunidad y preservan los conocimientos ancestrales que se transmiten de generación en generación.
Embera Dobida
(indígena del rio)
Resguardo Indígena: Jarapetó.
Ubicación: Municipio de Vigía del Fuerte.
Su modo de vida gira en torno a la pesca y la agricultura, dos actividades fundamentales para su subsistencia y desarrollo. La pesca en los ríos circundantes proporciona alimentos básicos, mientras que la agricultura les permite cultivar productos diversos para complementar su alimentación y generar ingresos adicionales. Entre las prácticas culturales más arraigadas de los Emberas Dobida se encuentra el uso y la fabricación de la champa, una embarcación tradicional elaborada principalmente con materiales naturales como madera y fibras vegetales. La champa desempeña un papel crucial en sus vidas, ya que les permite navegar por los ríos de manera eficiente para la pesca, el transporte y otras actividades relacionadas con el agua. Para los Emberas Dobida, la conexión con el río y su entorno natural es fundamental no solo para su sustento material, sino también para su identidad cultural y espiritual. Su estilo de vida está profundamente arraigado en la armonía con la naturaleza y el respeto por el ecosistema del río, que consideran sagrado y vital para su existencia como pueblo indígena.
Nutabe
Ubicación ancestral: Región de Orobajo, sobre el cañón del río Cauca, en el municipio de Sabanalarga, se vieron obligados a abandonar su territorio debido al proyecto hidroeléctrico de Hidroituango.
Ubicación actual: Sector de Los Galgos, en el municipio de Ituango.
A pesar de los desafíos y la pérdida de su territorio, los Nutabe persisten en su lucha por conservar su identidad cultural ancestral y reclamar sus derechos territoriales. Su resistencia se centra en mantener viva su herencia y reafirmar su conexión con la tierra que ancestralmente han habitado. Históricamente, los Nutabe se dedicaron principalmente a las técnicas de la minería artesanal, una práctica arraigada en su cultura y forma de vida. Aunque ahora se encuentran en un entorno diferente, realizando labores diferentes. Muchas de las personas que conforman la comunidad son barequeros, es decir, practicaban la extracción manual de oro del rio Cauca, algunos se dedicaban a la pesca y la agricultura como medios de subsistencia complementarios. Ellos aspiran a un futuro en el que puedan vivir en armonía con su entorno natural y cultural.
Embera Eyabida
(indígena de la selva)
Resguardo Indígena: Jaidukama.
Ubicación: Municipio de Ituango.
Mantienen una rica herencia cultural que se remonta a sus ancestros. Desde tiempos inmemoriales, sus tradiciones y conocimientos han sido transmitidos de generación en generación, preservados por sus mayores y ancianos. Su forma de vida se desenvuelve en armonía con la naturaleza, basada en la caza, la pesca, la agricultura y la artesanía, actividades que son fundamentales para su subsistencia y los conectan profundamente con su entorno. La vestimenta de los Eyabida se distingue por el predominio del color rojo, que simboliza y honra la memoria y el legado de sus antepasados que fueron víctimas de la violencia y el conflicto. Este color representa la sangre derramada de aquellos que fueron asesinados. Ellos continúan siendo guardianes de su cultura, trabajando para preservarla y transmitirla a las futuras generaciones.
Gunadule
Resguardo Indígena: Caimán Nuevo.
Ubicación: Municipio de Turbo.
Conocidos por su rica tradición de tejidos, en los que se destaca la mola, (vestido tradicional) y el wini, (pulseras elaboradas con chaquiras que adornan manos y pies). Esta comunidad también se extiende a territorio panameño, manteniendo así una presencia cultural arraigada en ambas naciones. Su sustento proviene principalmente de la agricultura y de la artesanía, actividades que no solo les proveen de medios de vida, sino que también fortalecen su conexión con las creencias, tradiciones ancestrales y su herencia cultural. Los Gunadule mantienen una estrecha relación con la naturaleza, se consideran partes integrantes de un sistema en equilibrio; para ellos, la Madre Tierra no es solo un entorno, sino un ser vivo del cual forman parte inseparable. Esta relación simbiótica con la naturaleza influye en todas sus actividades, promoviendo la conservación y el respeto por el entorno natural que los rodea.
Senú
Resguardo Indígena: Los Almendros.
Ubicación: Municipio del Bagre.
Representan una parte significativa de la riqueza cultural y artesanal de Colombia. Aunque son originarios de los resguardos de San Andrés de Sotavento, en el Departamento de Córdoba, su presencia se extiende a diversos municipios de Antioquia. Estos hábiles artesanos han dedicado años de trabajo y dedicación a la transformación de la caña flecha en objetos de una calidad estética excepcional. Entre estas creaciones se destaca el icónico sombrero “vueltiao”, que con el paso del tiempo se ha convertido en un símbolo emblemático de la colombianidad, contribuyendo así a la configuración de su propia identidad cultural. La agricultura y la artesanía son las principales actividades económicas y sociales en el resguardo, generando beneficios significativos tanto a nivel económico como en la cohesión social de la comunidad. A través de estas prácticas, los Senú no solo preservan sus tradiciones ancestrales, sino que también contribuyen al enriquecimiento del patrimonio cultural de Colombia.



































